quinta-feira, 30 de maio de 2013

Islandia, Ultima Thule - três poemas por J.L. Borges


Última Thule, Islandia de las naves...

Jorge Luís Borges deixou-se fascinar pela mitologica nórdica, pela literatura nórdica, pela pureza branca e solitária do ártico e a procura milenar da terra última que desde Pytheas se designa por Thule. Temos também isso em comum, o patrono do 'Livro' e eu.

Menos conhecida é a sua poesia sob esse tema, dedicada, sobretudo, à Islândia, que Borges colocava como uma das grandes ilhas de civilização, a par da Grã Bretanha e do Japão. Poesia que mais contribui ainda para esse desejo de viajem sem fim à vista, pela História e pelos mares do norte.

1.
Islandia

Qué dicha para los hombres,
Islandia de los mares, que existas.
Islandia de la nieve silenciosa y del agua ferviente.
Islandia de la noche que se aboveda
Sobre la vigilia y el sueño.
Isla del día blanco que regresa
Joven y mortal como Baldr.
Fría rosa, isla secreta
Que fuiste la memoria de Germania
Y salvaste para nosotros
Su apagada, enterrada mitología.
El anillo que engendra nueve anillos,
Los altos lobos de la selva de hierro
Que devorarán la luna y el sol,
La nave que Algo o Alguien construye
Con uñas de los muertos.
Islandia de los cráteres que esperan,
Y de las tranquilas majadas.
Islandia de las tardes inmóviles
Y de los hombres fuertes
Que son ahora marineros y barqueros y párrocos
Y que ayer descubrieron un continente.
Isla de los caballos de larga crin
Que engendran sobre el pasto y la lava,
Isla del agua llena de monedas
Y de no saciada esperanza.
Islandia de la espada y de la runa,
Islandia de la gran memoria cóncava
Que no es una nostalgia.


2.
A Islandia

De las regiones de la hermosa tierra
Que mi carne y su sombra han fatigado
Éres la más remota y la más íntima.
Última Thule, Islandia de las naves,
Del terco arado y del constante remo,
De las tendidas redes marineras,
De esa curiosa luz de tarde inmóvil
Que efunde el vago cielo desde el alba
Y del viento que busca los perdidos
Velámenes del viking. Tierra sacra
Que fuiste la memoria de Germania
Y rescataste su mitología
De una selva de hierro y de su lobo
Y de la nave que los dioses temen,
Labrada con las uñas de los muertos.


Islandia, te he soñado largamente 
Desde aquella mañana en que mi padre 
Le dio al niño que he sido y que no ha muerto 
Una versión de la Völsunga Saga 
Que ahora está descifrando mi penumbra 
Con la ayuda del lento diccionario. 
Cuando el cuerpo se cansa de su hombre, 
Cuando el fuego declina y ya es ceniza, 
Bien está el resignado aprendizaje 
De una empresa infinita; yo he elegido 
El de tu lengua, ese latín del Norte 
Que abarcó las estepas y los mares 
De un hemisferio y resonó en Bizancio 
Y en las márgenes vírgenes de América. 
Sé que no lo sabré, pero me esperan 
Los eventuales dones de la busca, 
No el fruto sabiamente inalcanzable. 
Lo mismo sentirán quienes indagan 
Los astros o la serie de los números... .

Sólo el amor, el ignorante amor, Islandia.




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Mas o mais belo, talvez, é este pequeno poema que entrelaça a ilha utópica com o amor de uma mulher :

3.
Nostalgia del presente

En aquel preciso momento el hombre se dijo:
Qué no daría yo por la dicha
de estar a tu lado en Islandia
bajo el gran día inmóvil
y de compartir el ahora
como se comparte la música
o el sabor de una fruta.
En aquel preciso momento
el hombre estaba junto a ella en Islandia.




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